El 4 de Febrero de 1992 Hugo Chávez con su Por Ahora selló rebelión de la juventud militar venezolana


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“Hay fechas en las que todo el caudal de la historia se revela y marca el rumbo nuevo de los pueblos; hay fechas que signan y despejan, que se convierten en compromiso y señalamiento de un destino que tiene que acontecer para calibrar el pasado y ver con más claridad el horizonte libertario, así fue el glorioso 4 de febrero de 1992”.

De esta forma, en 2013, el comandante Hugo Chávez Frías caracterizó el significado de la rebelión que la juventud militar venezolana protagonizó en 1992 contra la tiranía del gobierno adeco de Carlos Andrés Pérez, quien tres años antes había ordenado la masacre del Caracazo, en la peor violación de los derechos humanos de los venezolanos registrada en la cuarta República, cuando los gobiernos de turno estaban subordinados absoluta e históricamente a los intereses del régimen imperial que gobierna los Estados Unidos (EE.UU.).

Chávez, entonces presidente de la República, quien en febrero de 2013 desde Cuba se trataba la enfermedad que le arrebató la vida un mes más tarde, envió una carta al pueblo venezolano a propósito del 21 aniversario de la rebelión cívico-militar, mensaje leído por el entonces vicepresidente Ejecutivo, Nicolás Maduro Moros, durante una masiva movilización popular que se realizó en la Plaza Pagüita, en las cercanías del Palacio de Miraflores, en Caracas. 
 
“Quienes de la mano de Bolívar, Robinson y Zamora, nos levantamos en armas salimos aquella madrugada a jugarnos la vida por la patria y por el pueblo, teníamos plena conciencia de que en Venezuela había tocado fondo tres años atrás con la rebelión del 27 de febrero de 1989 que nos había marcado el camino; el pueblo en esa fecha ofrendó su vida combatiendo en las calles el neoliberalismo salvaje que Washington pretendía imponernos”, leyó Maduro el texto del mensaje de puño y letra del Comandante.
 
“Quienes estábamos en filas militares no queríamos seguir cargando la ignominia de ser una guardia pretoriana de una clase política tan opresora y corrupta como criminal, nunca más nos iban a utilizar para ahogar en sangre el justo clamor popular“.
 
“El Caracazo señaló un fin y un comienzo, fin de un sistema ahogado en la desvergüenza, comienzo de una época de cambios que exigía renacer en dignidad popular”, auguró, profético el líder revolucionario, sobre las causas de aquella importante insurrección militar que pasó a la historia mundial y especialmente después de pronunciar su “Por ahora”.

Día de dignidad:


La madrugada del 4 de febrero de 1992, el país se levantó en medio de una rebelión de militares, quienes en su intento por dar un frenazo al colapso en el que las clases dominantes habían sumergido al país, revivieron la esperanza maltratada de un pueblo.

Los uniformados junto al Teniente Coronel Hugo Chávez se identificaron como el Movimiento Bolivariano Revolucionario 200 (MBR-200), movimiento político fundado a lo interno de las Fuerzas Armadas en 1983, bajo el pensamiento de Bolívar, Simón Rodríguez y Ezequiel Zamora.

Frustrado el intento de toma de la ciudad Capital, Caracas, los insurgentes se rindieron, luego que las guarniciones del interior del país fueran recuperadas por las fuerzas leales al Gobierno de entonces.

Chávez y los oficiales rebeldes fueron arrestados y privados de su libertad por fuerzas de seguridad. La histórica alocución del Comandante insurrecto fue transmitida ante los medios de comunicación, en donde el pueblo venezolano se maravilló de ver a un joven y desconocido militar asumir la responsabilidad del alzamiento, quien en forma firme y decidida ordenaba a los insurgentes que aún luchaban en Aragua y Valencia que se rindieran, para evitar mayor derramamiento de sangre, a la vez que pedía a sus partidarios deponer las armas.

Allí surgió una de las más celebres frases del Comandante “Por ahora los objetivos no han sido alcanzados”, que se convirtió en la esperanza de un pueblo. Un pueblo que hizo luego célebre, la espontánea consigna popular que se expandió por todo el país: “¡Viva Chávez, carajo!“.

Venezuela conmemora desde entonces, el Día de la Dignidad Nacional, en recuerdo de la fecha de rebelión cívico-militar que encabezó el Comandante líder de la Revolución Bolivariana, considerado como el alzamiento de la voz del pueblo contra el neoliberalismo y capitalismo contra un mandato de un Presidente adeco quien fue, precisamente, el primer Jefe de Estado venezolano destituido de su cargo en 1993.

En su carta de 2013, Chávez explicó muy bien el proceso que venía abriéndose en la historia venezolana: “Ya era mi historia conocida, las insurgencias militares de signo patriótico y revolucionario, El Carupanazo, El Porteñazo y la sexta década del siglo pasado abrieron una brecha histórica, y a pesar de que ambas rebeliones fueron sofocadas brutalmente por la democracia burguesa, había quedado el surco para la semilla, de allí venimos nosotras y nosotros y desde más atrás desde la Resistencia Indígena, desde las rebeliones de los esclavos, desde Chirinos, Gual y España, Miranda, Bolívar, Sucre, Zamora, Cipriano Castro”. 
 
“El 4 de febrero nuestro pueblo vio el amanecer de su esperanza gracias al pueblo soldado, que se sintió de nuevo acompañado por militares patriotas, nosotros salimos a empuñar nuestra espadas en defensa de las garantías sociales, de los derechos de la gran humanidad venezolana, no nos movía otra ambición que la de convertirnos en herederos y continuadores del ejército libertador, queríamos volver a nuestra esencia bolivariana, ser de verdad-verdad el pueblo en armas forjador de la libertad”.

En aquella gesta histórica, varios hitos pueden ser mencionados para considerarla como un Gran Movimiento Militar que transformó a los venezolanos para siempre: 
 
El 4 de febrero de 1992 representa el chispazo que fortaleció al pueblo y lo enrumbó en la lucha por el rescate de la dignidad nacional.
 
El 4F produjo una conmoción política nacional que abrió la conciencia de los venezolanos y estremeció la democracia representativa basada en el excluyente Pacto de Punto Fijo del bipartidismo político entre Acción Democrática (AD)-COPEI.
 
Fue una necesidad histórica. El 4F dotó a la nación de un objeto estratégico en lo político: la nueva democracia participativa y protagónica, asimismo anuló la validez de los viejos planteamientos de todos los partidos de derecha que dominaban la política.
 
El 4F provocó la conciencia militar y 9 meses después el gobierno de CAP enfrentó otra rebelión, el 27 de noviembre, ahora de manos de alta oficialidad de las antiguas Fuerzas Armadas (FAN).
 
Sacudió al Poder Judicial y a todas las instancias del Poder Público. El Poder Ejecutivo en manos de CAP comenzó a mostrar señales de colapso definitivo (tras la primera sacudida del 28F y 1º de marzo de 1989, cuando ordenó a la vieja FAN la represión mortal del pueblo).
 
El 4F permitió la demanda judicial contra Carlos Andrés Pérez quien víctima de sus propios compañeros de partido (AD), fue condenado por corrupción, destituido y encarcelado en 1993. Se convirtió en el primer Presidente destituido de la historia.
 
La nación comprendió que en el seno de la institución armada existían reservas verdaderamente democráticas, no corrompidas, oficiales jóvenes provenientes de estratos populares con vocación para la reivindicación del pueblo.
 
El 4F es una de las columnas más fuertes sobre las que se sustenta hoy la República: la unidad cívico-militar”, dijo Chávez en 2003.
 
La fuerza de la rebelión militar de 1992 reivindicó a la Fuerza Armada y más nunca fue utilizada para masacrar al pueblo, tal como lo fue en el siglo pasado por parte de la oligarquía criolla y cúpulas de las élites dominantes.  

El 4 de febrero de 2020, el presidente Constitucional de la República, Nicolás Maduro Moros, señaló que el 4F de 1992 fue “el grito que marcó la historia rebelde”. 
 
“Fue un grito de independencia nacional, soberanía, dignidad, rebeldía, de los humildes, de los explotados de siempre. Aquí hubo dignidad, honor militar y nuevamente se plantó la bandera de Bolívar, ya que marcó la resurrección del Libertador, de su imagen, de su proyecto, de su rostro, de su fuerza, de la simbología nacional, del escudo y del Himno Nacional”, aseveró hace un año el Jefe de Estado, durante la conmemoración del 28 aniversario.

Hoy, a 29 años de aquella rebelión sin precedentes, el 4 de febrero definitivamente partió la historia en dos y marcó el inicio de una nueva Patria, “ahora sí libre, independiente, soberana y democrática”, puntualizó el Mandatario Nacional.

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